La escritura es dinámica, la mente abre y al corazón ilusiona.

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martes, 28 de julio de 2015

Experiencias en Librerías Gandhi parte dos









9-.Es cosa interna!!!: Cada vez que se presentaba la oportunidad de ascender o había una vacante en algún puesto y no eras el elegido, indagabas el saber porque. La respuesta siempre era la misma... Es cosa interna!!!!, no te lo podemos decir!!!, de ahi no los sacabas.


10-.03 de Septiembre 2003 -08 de Abril, 2008: Ese es exactamente el tiempo que laboré en la empresa.


11-.Cristopher y el Jazz: Este compañero era el jefe de arte cuando yo llegué a la tienda, en 2003. Era un tipo alto que se asemejaba a Cristo. Usaba pelo largo y barba. Tenía una buena idea de la vida y te ayudaba a encontrar los artículos que pedían los clientes.
Tenía una gran pasión por el jazz, género que todo el tiempo sonaba en la sucursal, algunos ya lo aluninaban.


12-.Los gerentes: Durante mi estancia conocí a 3: Luis Miguel Hérnandez, Rafael Sades y Rafael Júarez. Cada uno tenía una forma distinta de dirigir, el no alcanzar los altísimos objetivos planeados por los Achar era el motivo de su despido.


13-.Rocío Marbellan: Fue la compañera con la que mejor me llevé en el área de arte . Con ella se podía platicar muy bien, chaparrita, morena y alegre, ésas fueron sus carácteristicas principales. Me animaba a hacer con corazón las cosas, fue otro ángel que mi vida iluminó.

14-.Enamoramientos: Era grato encontrarse con guapas niñas que venían a comprar libros, hermoso fue darles atractivas sugerencias . La mayoría de ellas usaban botas y jeans ajustados. Se se aceleraba el corazón cada vez que alguna se me acercaba. Imaginaba en la mente cientos de pensamientos bonitos. Estas muchachas fueron mi motivación para trabajar con ganas . Desde entonces me gustan las botas en piernas torneadas femeninas, y las minifaldas que resaltan.

15-.Audio y vídeo: Fue mi mejor época laborar , con Israel que fue un jefe a todo dar. Me asignó el acomodo de los muebles de música infantil y español. Organizamos verdaderos debates sobre los diferentes géneros con pláticas muy amenas. Vimos infinidad de películas . Además teníamos completa libertad para programar la música. Cuando me quedaba solo me daba vuelo, y ponía boleros, Agustín Lara, Pedro Infante y similares. No faltaron las protestas de algunos compañeros que todo el tiempo querían oír Heavy Metal. Aprendí muy bien el ritual de encendido y apagado del sotisticado equipo de sonido.
Ahí terminó mi vida laboral en esta compañía , comprendiendo que mi lugar no estaba ahí sino en la literatura.

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